Sunday, 1 January 2012

Que entren los payasos




Que entren los payasos  canta Zarah Lehander mientras el viento y la nieve del norte sepultan sin remedio las últimas horas del año transcurrido.

Desde donde escribo veo como se van consumiendo las velas que he encendido para despedir sombras y recuerdos de trescientos sesenta y cinco días revoltosos y revueltos.  Peligrosos y difíciles. Otros por amor doblegados. Dulces momentos algunos,  parecidos al éxtasis. A la serenidad pura. A la belleza sin fin.

 Las llamas  que alumbran una antigua cruz bizantina que estaba en la cabecera de la cama en mi habitación de la casa de Bilbao en Campo de Volantín y que viaja donde voy, proyectan formas que bailan en el techo y entre la madera  del trinche abarrotado de viejos libros encuadernados en piel,  y hojas de papel Biblia. 
 Hay misales, sombreros , velos y cajitas, una bufanda  de seda de rojo encendido que adornan la entrada de casa. Recuerdos casi todos de quienes más quiero. De los presentes y de los ausentes. De los que al irse se han quedado para siempre conmigo. De los que habitan  mis desvelos y alimentan mi esperanza. De los que reaparecen. De los que no volverán. Y de los que están.  Debajo de la cruz  hay un cuadro que está  apoyado contra la pared. Colgado no, solo apoyado. A su lado una máscara sonriente de  greda horneada  hecha con  manos anquilosadas por el dolor  de un ataque monstruoso  de  parálisis. Entonces las cruces y las máscaras  de su artesana se mezclaron  solas, y ahora se abrazan.
Fuera hace mucho frío. 
Qué harán los olvidados.
La tranquilidad silenciosa de la nieve  sin huellas en medio de la noche,  invita a sumergirse en su fría calidez. 
Dentro de apenas sesenta minutos,  primer día de otros trescientos sesenta y cinco, empieza  una incógnita, como todas las incógnitas, misteriosa. Indescifrable.
Esta noche se baja el telón  pero cuando se abra después de las doce campanadas, volveremos a entrar, los payasos.
Bon soir.

 Vaudreuil-Dorion, 31 de Diciembre de 2011
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La pintura es de Laura Knight





1 comments:

Nelson Villagra said...

Lo real maravilloso (paralelo al realismo mágico), fue el concepto literario que empleó Alejo Carpentier para describir cierta literatura latinoamericana. Tu crónica, esta, de los payasos, se ajusta completamente a la descripción de Carpentier. Felicitaciones. Con la certeza que continuarás escribiendo tan hermosamente en este 2012.

Nelson