
Me permito cuatro letras respetuosas, y una mirada extranjera y tardía a propósito del entuerto eliminatorio en Copenhague. Entiendo que la decisión de dejar a Madrid bailando el chotis en casa, no tuvo por tanto nada que ver con E.T.A., ni con los vascos, ni con el I.R.A, ni con los palestinos. Ni con los talibanes. Y eso es de por sí, un respiro.
Qué barbaridad, qué mal perder han tenido los Madrid, opinan por éstos lares unos y otros. No hay que tomarse las cosas tan a pecho, dicen. Y algo de razón tienen, porque no se puede andar por el mundo de perdonavidas, a rabieta limpia. Hace feo, irrita el cólon, baja hasta el suelo la comisura de los labios y desmadra la lengua. Hay que ver las bobilongadas que por Dios por la Patria y por el Rey se han dicho desde España y desde Dinamarca. Vi a Juanca hecho unos zorros, con esas barbas, de esas pintas, chapurreando algo entre lengua y balbuceo, en forma de acertijo. Algo impreciso parecido al inglés. Motivos tenía el de Borbón para haberlo aprendido con más garbo, teniendo una abuela escocesa. Pero en fin, corramos un tupido velo sobre el gracejo políglota del heredero de Franco.
Estaba el rubicundo monarca, embriagado por las por circunstancias adversas al capricho español. Embriagado por las cuatro esquinas. Embriagado además por el frenesí del momento. Él siempre se emociona mucho en situaciones claves, elegidas con esmero por su asesor de imagen o por la mandona de su nuera. Desde que se han puesto de moda los funerales, ora a cargo del terrorismo de E.T.A , ora a cargo del terrorismo de Estado, apodado defensa de la democracia, en territorio propio o ajeno, Borbones, cortesanos y consortes, convertidos en coro griego, no se pierden uno, saben que llorar frente a cámara mola, gusta a la plebe, llena las pantallas del país y subleva los ánimos ya sabemos contra quienes. Pero bueno, es un tema trillado y me aburre.
Os comentaba que le noté al heredero de Franco embriagado por el dolor. Un dolor punzante adecuado a su trabajo, justo cuando el juez pronunció el veredicto olímpico y dijo Brasil en lugar de Madrid. Rezumaba mala uva el barbudo, hundido en mil cábalas, preguntándose quizá, en qué momento aciago olvidó peinar la muñeca antes de ir a Copenhague. Quién le hubiera dicho que iba a ver esfumarse a ritmo de samba los miles de millones de euros que hubieran supuesto las Olimpíadas en Madrid. Un festival de oro para Brasil, para los cariocas. Un poco de oro que regresará al Continente de donde fue arrancado a toneladas hace siglos.
Quién hubiera dicho que los sudacas emergentes, indios de porquería, culos de mal asiento, serían los elegidos en algo, alguna vez. Madrid no dejaba de lloriquear viendo como ardía en la hoguera de las vanidades, ay, ay, ay, la ocasión de mirar al mundo desde el trono, igual que antaño, cuando Felipe II.
Para lágrimas bonitas, las que corrían a cántaros por el rostro de Lula da Silva.
Samaranch, casi se muere en directo el muy pícaro, con tal de conseguir los votos necesarios para Madrid. Mientras tanto la delegación española de corbata y corpiño verdes, dejaba de respirar, musitando para sus adentros el abracadabra: tengo una corazonada…
Sabed respetable público, que no solo es verde el color del trébol irlandés, el de Greenpeace, o el de la corbata circunstancial de Juantxu de Borbón, no. También se pinta de verde la envidia. Y la envidia es uno de los pecados Capitales más castizos. Ojo, que no lo digo yo que soy de Mundaka; que lo dice el propio Fernando Díaz- Plaja. Si, si, aunque se os revuelva el píloro.
No había más que observar la manifestación madridista de paroxística alegría cuando perdió Chicago. Aun en trance, la eyaculación precoz llegó con la eliminatoria de Japón. Y cuando todavía la comparsa roja y gualda no se reponía de la impresión, cayó del Olimpo el tan español Coitus Interruptus. Qué le vamos a hacer, no siempre se puede alcanzar el éxtasis. Dicen que hay placeres reservados únicamente para los dioses.
Y me pregunto ¿conseguirán los íberos superar el soplamocos o se les habrá quedado el lagrimal sublevado y en recesión? ¡Y qué dirán los olímpicos retoños de sus majestades!, los de la teta real. La Queen, flemática, medio germana y medio griega, andaba de acá para allá, de ciaboga en ciaboga, capeando la borrasca, solfeando mejor que su virtual y los cortesanos. Porque ellos y ellas, los proletas gubernamentales que juran deslomarse taconeando interminables alfombras rojas en aras del pueblo, allá estaban, en Copenhague, arengando las huestes, entre fiesta y celebración, justificando gastos con lo primero que tenían a mano: soflamas, consignas, grititos, banderas y abrazos estrujados. Porque España cuando besa, es que besa de verdad. Decía un tal Manolo Escobar. También sopla y relincha con relativa frecuencia, parece ser.
España está acostumbrada de toda la vida a codearse con Dios bendito, con la Virgen, con los Santos; y le sabe a cuerno quemado haberse quedado sin la antorcha olímpica, y sin rellenar las arcas. Lo único que puedo añadir para ilustrar lo que digo es que, cuando era chiquitina, chiquitina, nos hacían aprender en clase de religión, por orden expresa de El Caudillo, que era dueño de vidas y conciencias, lo que el Sagrado Corazón de Jesús, sin intermediarios, le había dicho al P. Hoyos.
¿Y qué le dijo?
“Reinaré en España y con más veneración que en otras partes”
¿Quién oyó el «reinaré»?
El P. Bernardo F. de Hoyos, S. I., nacido el 21 de agosto de 1711 en Torrelobatón (Valladolid) que después de estudiar en los Colegios de la Compañía de Medina y Villagarcía, entró en el Noviciado en esta misma población el 11 de julio de 1726. Siguió los pasos ordinarios de su formación religiosa y literaria en Villagarcía, Medina y Valladolid. Se ordenó de sacerdote el 2 de enero de 1735 y pasó muy santamente a mejor vida en Valladolid el 29 de noviembre de 1735. Breve fue su vida –de solos veinticuatro años– mas «llena de tantas misericordias y gracias sobrenaturales del Señor, que sólo un Dios infinitamente amante de las almas puras podría amontonarlas en una larga vida» (P. Loyola). Había sido en el siglo, «modelo de inocencia, piedad y aplicación al estudio» (P. Astrain). Ya religioso «...fue un joven de virtud singularísima... de perfectísima obediencia con la que se entregó totalmente a la dirección de los superiores, no desviándose de ella ni un punto y manifestándoles confiadamente todas sus cosas y aun las ilustraciones que recibía de Dios para no apartarse en lo más mínimo de la perfección; de castidad angélica... Ejercitó siempre la humildad... fue ilustrado por Dios con el don de una altísima contemplación, predijo muchas cosas futuras que se verificaron con el tiempo y penetró más de una vez los secretos de corazones ajenos...» (P. Manuel del Prado). Circunstancias y texto de la revelación Estamos en el 14 de mayo de 1733. Cuenta el Hermano Hoyos 22 años y es estudiante muy aventajado de Teología. Leamos el autógrafo del P. Loyola, (L. III, cap. I, p. 116): «El día de la Ascensión del Señor se repitió la misma visión del Corazón Santísimo de Jesús, pero con circunstancias más particulares que me obligan a referirla con las mismas palabras del joven: «Después de comulgar (escribe Bernardo), tuve la misma visión referida del Corazón, aunque con las circunstancias de verle rodeado de la corona de espinas y una cruz en la extremidad de arriba, ni más ni menos que la pinta el P. Gallifet; también vi la herida por la cual parece se asomaban los espíritus más puros de aquella sangre, que redimió el mundo.
Convidaba el divino amor Jesús a mi corazón se metiera en el suyo por aquella herida, que aquél sería mi Palacio, mi Castillo, y Muro en todo lance. Y como el mío aceptase, le dijo el Señor: ¿No ves que está rodeado de espinas y te punzarán?, que fue irritar más el amor, que introduciéndose a lo más íntimo, experimentó eran rosas las espinas. Reparé que además de la herida grande, había otras tres menores en el Corazón de Jesús, y preguntándome si sabía quién se las había hecho, me trajo a la memoria aquel favor con que nuestro amor le hirió con tres saetas.
Recogida todo el alma en este Camarín Celestial, decía: «Haec requies mea in saeculum saeculi, hic habitabo quoniam elegi eam». Dióseme a entender que no se me daban a gustar las riquezas de este Corazón para mí solo, sino que por mí las gustasen otros. Pedí a toda la Santísima Trinidad la consecución de nuestros deseos, y pidiendo esta fiesta en especialidad para España, en quien ni aun memoria parece que hay de ella, me dijo Jesús: «Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes». Hasta aquí las palabras de nuestro joven. (Véase el autógrafo y la fotografía en Razón y Fe, t. 102, p. 23). año II, nº 29, páginas 249-251 Barcelona-Madrid, 1 de junio de 1945 ________________________________________
Si a esto añadimos que los malos modales de La Virgen del Pilar que no quería ser francesa.
Que no quiere ser francesa
Que no quiere ser francesa,
a Virgen del Pilar dice
que no quiere ser francesa,
que quiere ser Capitana
de la tropa aragonesa
de la tropa aragonesa
La Virgen del Pilar dice.
Un orgullo singular tienen
los aragoneses un orgullo singular
porque tienen por Patrona
a la Virgen del Pilar
a la Virgen del Pilar
tienen los aragoneses.
Font: Las canciones del pueblo español. Juan de Aguila (Unión musical española) - Pàg. 52
La Basílica de la Virgen del Pilar es la más extraordinaria que tiene España como prueba de una antiquísima y profunda devoción por la Santísima Virgen María. Esa gran basílica mariana con sus once cúpulas y sus cuatro campanarios es famosa en el mundo entero, puesto que en el año 40 AD se apareció ahí la Madre de Dios al Apóstol Santiago. La Virgen vino mientras aún vivía en la tierra. Es decir apareció en carne mortal. Desde entonces, a través de los siglos, ha mostrado su protección especial con repetidas gracias, milagros y portentos, ganándose la piedad de los españoles, que le tributan culto con gran devoción.
Y para colmo de desdichas apareció en el panorama guerrero de entonces y hasta ahora, el Apostol Santiagol, conocido familiarmente como Santiago Matamoros.
Me permito unos simples incisos para ilustrar rápidamente quién fue históricamente semejante individuo. Santiago Matamoros Artículo de la Enciclopedia Libre Universal en Español. Santiago el hermano de Jesús es considerado el patrón de España. La leyenda atribuye a Santiago la evangelización de España, pero la tradición de Matamoros se remonta al reinado de Ramiro I, a quien los moros de al-Ándalus reclamaron el tributo de las cien doncellas que tenían impuesto a los cristianos. Ramiro I no quiso entregarles las cien doncellas y como resultado tuvo lugar la batalla de Clavijo. Según la leyenda, se le aparece en sueños el Apóstol Santiago, que le revela que él ha sido designado por Dios como Patrón de las Españas. Durante el combate Ramiro invoca a Santiago al grito de « ¡Dios ayuda a Santiago!», y aparece sobre una nube en un caballo blanco. Los moros son vencidos.
Santiago se impone así, como protector de los cristianos contra los musulmanes durante el resto de la Reconquista, y adopta el sobrenombre de Matamoros. En la batalla de Hacinas el Conde Fernán González invoca a Santiago al grito de: « ¡Santiago y cierra España!» que quedará como el grito de batalla cristiano por excelencia. De esta manera desplaza a san Millán, el otro santo al que, por tradición, se le consideraba patrón de España. Ya en América, Santiago Matamoros se transforma en Santiago Mataindios, al ser invocado por los españoles contra los indios precolombinos. Hoy en día el apodo de Matamoros es políticamente incorrecto y apenas se usa, ante el temor de herir susceptibilidades dentro del islam. Se han retirado estatuas de Santiago Matamoros de emblemáticas iglesias como la Catedral de Santiago de Compostela, por esta causa Santiago y cierra, España!, es una tradición cultural española basada en un grito de guerra y autoafirmación pronunciado por las tropas españolas de la Reconquista, del Imperio y de época moderna antes de cada carga en ofensiva. La primera vez que se utilizó fue en la batalla de Navas de Tolosa,[cita requerida] por el rey Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra, apodado El Fuerte, y posteriormente fue utilizado en cada ocasión que se enfrentaban tropas españolas cristianas contra musulmanas.
El significado de la frase es, por una parte, invocar al apóstol Santiago, patrón de España, y por otro, la orden militar cierra, que en términos militares significa trabar combate, embestir o acometer. El vocativo España, al final, hace referencia al destinatario de la frase: las tropas españolas. Una vez acabada la Reconquista, la frase no dejó de utilizarse, especialmente por las brigadas de caballería española, en cuyo himno está incluida la expresión que nos trata, como cierre del mismo. Su utilización como tópico cultural lo convierte, desde finales del siglo XIX, en algo peyorativo, incluyendo el juego de palabras con el verbo cerrar, en alusión al aislamiento frente a la modernidad del que se responsabilizaba, desde el Regeneracionismo a las corrientes casticistas y al pensamiento costumbrista español.
Desde ese punto de vista, es usual citar la frase sin poner la coma, con lo que se convierte en ¡Santiago y cierra España! (lo que no quiere decir lo mismo). Con un propósito reactivo, fue el lema elegido por la revista derechista de los años 1930 Acción Española, vinculada a Ramiro de Maeztu. Era el grito que lanzaban El Guerrero del Antifaz y el Capitán Trueno, héroes de cómic de la posguerra española y el franquismo.1 __________________________________________________________
Franco por ejemplo, tenía la manía de entrar bajo palio en la iglesia, porque creía que era Dios.
(Y pensar que a mi primo Boni le encerraron y le aplicaban electroshocks por decir lo mismo…) Cierro paréntesis.
De modo que el bramido ibérico actual de: “A por ellos…”, tan deportivo, tan racial, tan olímpico, tan gilipuertas, tan ambiguo, tan siniestro, no se diferencia en nada del ¡Santiago y cierra España! del ¡Viva Franco! ¡Arriba España!, de otra época, que no acaba de morir. Ninguna diferencia. Son alaridos a prueba de tiempo. Es el rugido que unifica a todos los Partidos políticos españoles y mercenarios. Les unifica casi tanto como E.T.A. O como Euskadi. Lapsus.
Sigo. Hay elementos en las filas a los que no se les puede sacar de casa, porque la montan parda. En cuanto sobrevuelan los Pirineos se les sube el Botafumeiro a la cabeza y piensan que cualquier chorrada les es permitida. A los hechos todavía frescos, me remito: las fotitos oficiales de Zapatero y nenas. Ahora el cabreo nacional por la eliminatoria olímpica. A ver cual es la próxima sinsorgada.
En Copenhague, sin ir más lejos, a Ruíz Gallardón, alcalde de Madrid, se le notaba el subidón de bilirrubina. Rajoy, fiel a sí mismo, a juzgar por el gesto, no sabía ni por dónde le daba el viento, perdido mirándose el ombligo. Esperanza Aguirre, disfrazada de lechuga desesperada, enarcaba las cejas anonadada. No podrá lucir modelitos olímpicos en 2016, ni podrá dejar de verde que te quiero verde, a Carla Bruni. Por, lo menos no en Madrid.
Y Zapatero, con esa cosa suya de vivir sin vivir en él, con ese talante que aburre a las piedras, que tanto se parece a la abulia, pensó en cámara lenta que debía, nobleza obliga, felicitar a Lula, y le felicitó, como que no quiere la cosa.
Los deportistas olímpicos nacionales, contagiados por la patriotería, se secaban el llanto con la bandera. Parecía aquello la Corte de los Milagros.
En el ajedrez, única monarquía que respeto, cuando se pierde la partida, el rey se inclina. Otros, con el Mate Pastor ad portas, incapaces de digerir la derrota, dan la vuelta al tablero; y ahí están, tocándose las pelotillas a ritmo de jazz; como uno que conozco .
Decía que me alegro mucho de que haya ganado por goleada, Brasil.
Confieso que el tema olímpico, no me emociona. Pero el otro día disfruté hasta desmadejarme de risa viendo a Charlie I of Spain, en Copenhague, con su barba en ristre, descerrajando el inglés de su abuela con esa sutileza que le distingue, los papos de rojo-rioja subido, y corbata verde color esperanza, a punto de cantar Asturias patria querida… Entráronme entonces, y solo entonces, muchas cosquillas, mucho alborozo, grandes risas, y púseme de inmediato a sacudir la recóndita sensualidad de mi esqueleto bailando samba, empezando el día.
Cotorrear sobre éstas menudencias viene a cuento de que estaba haciendo zapping buscando alguna gansada que me hiciera olvidar una imagen que sobresalta. Que me sobresalta. Erase una vez un niño, en Brasil.
En cuanto a la gansada, la he encontrado: El desfile del ejército español en el día de La Virgen del Pilar, patrona de la Hispanidad. Día en que algunos celebran el Desmembramiento de América. Ninguna novedad. Bueno sí; Charlie se ha afeitado la barba, y su cachorro de uniforme militar investido, sigue con ella, con la barba.
¿Qué más? Han enseñado tanques nuevos para guerritas de sesión continua, y como son caros, piensan amortizarlos matando sarracenos. Para eso está Juanca. Para poner coronas de flores en la tumba de soldados conocidos. Y está el gobierno en pleno, para consternarse cuando corresponda. Y está Rouco Varela para decir que los malos, los afganos, irán al infierno, y los buenos, los pobres soldados españoles que han ido donde nadie les llama a encontrarse con la muerte, irán al cielo. Y ya está.
Nada más empezar el desfile militar, han bajado la banderita en paracaídas; desde el cielo, naturalmente. Todos aplaudían y se emocionaban. Dónde estás Corin Tellado. Luego, cómo no, ha desfilado La Legión y su mascota, la cabra de marras. Pobre cabra, a saber por cuántas bajezas tiene que pasar. Ni pensarlo quiero.
En vista de que no se pasa el susto de la fotografía, esperaré el momento silencioso, cuando solo escuche mi propio corazón, y entonces escribiré lo que ahora no puedo. Hasta dónde la verdad llegue, chica de Ipanema.
Olha que coisa mais linda
Mas cheia de graca
E ela menina
Que vem e que passa
Num doce balanco
Caminho do mar


2 comments:
Sinceramente, no sabes lo bien que me vienen tus crónicas, ya que no soy capaz de ver a todos esos personajes de lo excesivamente visceral que soy, y tengo que cuidar mi reflujo que sólo me faltaba enfermar por esa pandilla.
Me enteré por la radio de que había ganado Brasil y no te puedes ni imaginar el subidón que me dió, me alegré treméndamente de que por fín un país sudamericano (que no está bajo los USA) sea la sede de unas olimpíadas que espero les reporte mucho; por supuesto que me alegre también y mucho de que Madrid se quedara ahí, en las puertas... Pero hay algo que no puedo soportar y no quiero ni pensar, ni saber: el dineral que habrán gastado estos personajillos haciendo el mico en Copenhague, nuestro dinero, que hay demasiada gente con mucha necesidad como para derrocharlo en semejantes memeces (es uno de los motivos por los que no puedo ni verles en esos actos, ya que sólo pienso en el gasto que supone a un país con los problemas que tiene).
Una vez más, un aplauso por tu punto de vista con el que coincido plenamente!
Aupa Begoña, yo también me alegré mucho cuando ganó Brasil. Y me ponía mala viendo por televisión a los españoles tan triunfalistas y seguros que iban a ganar. Desde Euskadi un abrazo, Elixabete
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